Culturales
14/11/2020 - 10:58:06



ASTUL: Rostro del río y de la noche


Por Javier Tisera | Hoy, 14 de noviembre, se conmemoran 30 años del fallecimiento del poeta Astul Urquiaga. Seguramente será un sábado más, pero este recuerdo no pasa desapercibido para el mundo literario nicoleño ni para los hombres y mujeres de la isla.

Astul integró el Grupo Bonaerense “Arroyo del Medio” de amplia participación cultural en la región del norte bonaerense, a mediados del siglo XX. Participó con su obra, en diversas antologías, entre ellas “Primera antología de la poesía nicoleña” (FESN, 1986). Publicó los libros “Cielo en la tierra” (Editorial Portela, 1943 – Primer Premio Municipal de Literatura); “Quieta heredad” (Ediciones Curupí, 1949 –Primer Premio Nacional Regional de Folklore y Literatura) y “Rostro del río y de la noche” (FESN, 1987). Figura en los libros “Rapsodias nicoleñas” (FESN, 1998), “Voces perpetuas de la poesía sannicoleña” (Yaguarón Ediciones, 2000) y “De acuerdo con Astul” (acuerdo ambiental,2007).

En el bar “El Roque”, lugar de encuentro del Grupo Literario Disámara, él tenía una mesa fija y un lugar consular frente a la ventana de la calle Sarmiento por donde la vida se paseaba. Y cuando las estrellas empezaban a asomar, y los ángeles del tinto empezaban la danza, afloraban los recuerdos y los poemas de albardones y de amarraderos.

Cuentan, en la mesa, que Astul nació y que los vientos del 24 de julio de 1914 lo rociaron con azares de romerillos y miel de lechiguanas. El estaba preparado para la belleza, y su voz, personal e inconfundible, andaba deshojando versos hasta la madrugada.

Docente y fundador de la escuela popular “Joaquín V. González” junto a Héctor H. Hernández y Fernando N. Díaz. Publicó su primer poemario en 1943 “Cielo en la Tierra”, su segundo libro “Quieta Heredad”. Poemas Bonaerenses, (1948) obtuvo el Primer Premio Nacional Regional de Folklore y Literatura.

Obtuvo Segundo Premio Internacional de Poesía en Paraná (Entre Ríos) y galardón en el 8º Concurso Internacional de Poesía Plaza de los Poetas José Pedroni.
Obtuvo medallas de oro y plata, menciones de honor y diplomas en concursos nacionales, provinciales y regionales. Ha disertado y presentado en distintas entidades a escritores como Pablo de Rokha, al Dr. León Benarós y al recitador y poeta boliviano Flores Jordán.


Astul fue integrante del Grupo Literario Arroyo del Medio, pero en lo 80 cuando entraba en la recta de la vida ayudó a fundar el Grupo Literarios Disámara. La poesía fue el estilo de vida que eligió Astul.

Su poema mas emblemático es Vengo de Rancho de la isla Mora:

Vengo del rancho de la Isla Mora
adonde el fuego no se apaga nunca,
donde ladran los perros a la luna
y ay, los perros del alma se despiertan.

Vengo de adonde la dejara un día
entre redes, balandros y espineles
y yo era el pez noctámbulo que andaba
tras el remanso de su boca y dientes.

Y de donde quedara su presencia
en los lechos quemantes del estío,
entre aromos y ceibos y sauzales
sedientos de su vientre y de sus senos.

Amo las formas de su cuerpo lírico,
unido a la ternura de su alma.
Largo destino es el seguirla amando,
es su recuerdo mi más alto símbolo.

Vengo del rancho de la Isla Mora
donde ladran los perros a la luna,
adonde el fuego no se apaga nunca.


Fernando Barcia escribe en el prólogo de “Rostro del Río y de la Noche” el último libro de Urquiaga, “y esta nueva entrega, reitera sus virtudes y su vocación permanente, porque en su voz anterior también estaba el limo feraz de la entraña fluvial y un rumbo litoral en su destino que consiguió rescatarlo del desconsuelo para la fecundidad de las letras.

Pero este libro es notable por ser la biografía actualizada de un río, antecedentes, destino, habitantes, clima, presente y edad”.

Después de su fallecimiento, ocurrido en San Nicolás, el 14 de noviembre de 1990, se ha dispuesto la ofrenda de distintos homenajes en su tierra natal en su memoria: Astul, bar y espacio de Arte, llevan también su nombre un edificio, una calle, un barrio, la biblioteca del Honorable Concejo Deliberante, la bienal de poesía organizada por la Sociedad Argentina de Escritores y simbólicamente una esquina céntrica.

Una mañana, junto a sus hijos, amigos y un puñado de poetas. A Mario Verandi y a mí nos tocó acompañar sus cenizas al río. Y ambos, a nuestra manera, nos íbamos en ese viento y en esas aguas río abajo. Como mil años antes, eso que había sido una vida, volvía a las profundidades.

Es que su corazón forjado a camalote y barranca puso vela a la dulzura y sus ojos vuelven a aquellos días en que sus hijos iban al río. O, cuando sus padres le hicieron descubrir el vértigo de los remansos. Sentimiento que nos viene de las lunas y los soles, con el éxtasis de las cacerías en los bañados, cuando vimos las estrellas arrastrándose por el agua anochecida… de cuando salimos de las cuevas y vimos por primera vez el Gran Río.

Por Javier Tisera
Periodista, poeta y escritor

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