Padre Matías Pérez

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17-01-2020


¿Qué nos dejó la Navidad?


Podríamos pensar que hablar de Navidad, es como hablar de algo que hace mucho ya pasó. Pero no. Religiosamente hablando, el tiempo de Navidad se extiende desde la nochebuena del 24 de diciembre, hasta el domingo en el que se celebra el Bautismo de Jesús, que este año 2020, cayó 12 de enero. Entre nosotros, y para tranquilidad de muchos, hasta ese domingo, estrictamente hablando, podemos desarmar el árbol y guardar en el baúl de los adornos todo ornamento navideño. Para cerrar esta información de pormenores; ¿Se arma el árbol el 8 de diciembre? No necesariamente. Puede armarse cuando comienza el tiempo de preparación llamado “adviento”, que comienza generalmente el ultimo fin de semana de noviembre.

Ahora bien, y dejando atrás los detalles, quiero que nos concentremos en lo más importante: ¿Que trae y que nos deja la Navidad? Trae la posibilidad de ser mejores como personas, una mejora espiritual, y hablando en términos más modernos: Trae la posibilidad de mejorar la versión que hasta estos tiempos nos habitó. Y esto es posible en nuestras vidas, siempre y cuando tengamos la capacidad de repensar y reflexionar sobre la vida misma y el modo de existir. Con esto digo, el Niño Dios recién nacido en el pesebre, nos vino a traer la oportunidad de voltear la mirada hacia Él, y en Él contemplar a la humanidad naciente. Es ahí, justo en ese punto cuando creo que un acontecimiento tan importante, por un lado, o por el otro, nos debe interpelar y ayudarnos a mejorar la versión: ¿Qué hacemos con la existencia propia? ¿Qué hacemos por la humanidad naciente? ¿Qué hacemos por los que vienen detrás nuestro? Todas estas preguntas nos ayudan a repensar el mundo en el que queremos vivir, aún cuando haya muchas cosas que nos parezcan imposibles o inalcanzable cambiar o modificar.

¿Acaso los grandes cambios no comienzan por el pequeño y misterioso mundo interior? Ya muchos pensadores, santos y sabios de nuestro tiempo han dado prueba que lo que se quiere cambiar en el mundo no es posible si no comienza con un cambio interior.

Y esto se hace posible cuando se reflexiona y se “re pisa” sobre los pasos dados. Pensar en el Niño Dios, nos conduce obligadamente por el pensamiento crítico de la realidad que vivimos, en la que encontramos “macro condicionamientos” y “micro condicionamientos”.

Los “macro condicionamientos” son los que no están al alcance práctico de modificación del ciudadano a pie, pero que sí es posible pensar en una interferencia de dichos condicionamientos cuando como “comunidad” o reunión colectiva se repiensan sistemas, estructuras, esquemas o movimientos sociales y culturales como algo dinámico.

Los “micro condicionamientos” sí, son aquellos que rozan de cerca a cada una de nuestras vidas y que para un lado o para otro, podrían definir la dirección de nuestras vivencias. Actos, palabras, pensamientos y experiencias; Allí está nuestra oportunidad, pues al repensar los pasos, o reversionar la propia vida, se logra “gambetear” en la experiencia vital de cada día como peripecia para transformar en lo pequeño y generar en ello, el fermento de los grandes cambios y transformaciones.

Por eso, grandes acontecimientos como la Navidad, son mucho mas que eventos que requieren organización gastronómica y locura comercial, pues si allí quedamos, una vez mas constataremos que la versión es siempre la misma, y mas que actualizarse y mejorarse, deviene en una involución improductiva que no hace mas que alimentar el infructífero modo medio de vivir: La mediocridad existencial.

¿Qué te dejó la navidad? ¿Sólo algún kilo de más? ¿O el alma más grande y el cuerpo cargado de ganas y propósitos de algo mejor para vos, para mí y para el mundo que transitamos?

Ojalá nos haya dejado de esas cosas que nos hacen mas grandes en lo diario, donde los propósitos son las letras que escriben la historia y la definen, para un lado o para otro, aunque sean grandes los condicionamientos que parecen tirar para atrás o alejar los sueños, pero que no son mas grandes que los deseos y posibilidades de un pueblo que piensa en un nosotros y camina unido.



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