Padre Matías Pérez

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23/10/2020


Con corazón de Madre


Ella lo está dejando todo, pero ellos sienten que se han quedado sin nada, vacíos, temerosos y desorientados.

Una historia más, pero no menos importante, entre tantas otras que han despertado nuestro asombro y admiración en este tiempo de pandemia sanitaria y moral, en el que vemos a diario a los enfermeros responder en la misión encomendada con todas sus habilidades y la vida misma (pues muchos de ellos han muerto a causa del contagio en su actividad laboral), siendo así los trabajadores que con responsabilidad aman lo que hacen y lo dejan todo allí en el “frente de batalla” como muchas veces lo escuchamos.

Es la segunda vez que esta enfermera queda internada por este virus insistente a la hora de quebrarnos, partirnos y dividirnos en mil pedazos. Pero es la segunda vez, también, que toda una familia vive la incertidumbre de lo desconocido y poco amable del proceso que se desarrolla al transitar el Covid 19, más aún cuando aparecen por allí desafortunados condicionamientos a la hora de pensar en la salud de cada persona y su posible desarrollo del proceso de infección.

Mientras tanto, la vida transcurre y avanza y se transitan días, que no volverán atrás, como el día de la madre, en el cual hubo hijos lejos de sus madres, y madres divididas por el dolor de no poder abrazarlos y entrar en contacto pleno y profundo, hasta sentir los latidos de los corazones fundidos en el abrazo de amor que “el día de la madre”, ni tampoco hoy, pudieron darse.

Es una historia mas entre tantas otras, pero es cercana, y ver esas miradas esperanzadas pero a la vez desoladas de los niños, mirando bien arriba, ubicando la ventana “de mamá”, buscando conectarse de alguna manera y transmitir el amor a través de carteles cariñosos, me despertó el deseo de contarles esta historia…

La historia de una mamá, de dos hijos y un papá que acompaña todo esto, sacando de la galera herramientas que lo ayuden a transitar este momento que nadie predijo y para el que nadie se preparó.
En esta mujer, la valoración de todos esos enfermeros y enfermeras de nuestra ciudad, con el deseo que su compromiso y responsabilidad sean reconocidos por Dios como ofrenda agradable en su presencia, ofrenda de amor por un mundo herido al que tantos intentan curar.

Gracias por dejarlo todo.

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