La iniciativa, que busca empoderar a la comunidad, tiene como eje central brindar herramientas concretas que pueden salvar vidas. Según explicaron desde la organización, la realización inmediata de reanimación cardiopulmonar puede duplicar o incluso triplicar las posibilidades de supervivencia de una persona, mientras otro testigo da aviso al SAME a través del 107, procedimiento que también forma parte de la capacitación.
Durante los encuentros, se abordan además técnicas fundamentales como la maniobra de Heimlich para actuar frente a casos de atragantamiento en niños y adultos, con prácticas adaptadas a distintas edades. La modalidad es completamente práctica, ya que se considera clave la repetición anual para mantener los conocimientos actualizados.
El curso está destinado a toda la comunidad educativa y social: docentes, auxiliares, personal de cooperadoras escolares, padres y comisiones vecinales. En este sentido, se prioriza la formación en instituciones educativas, merenderos y comedores, con el objetivo de que cada espacio cuente con personal preparado para responder ante una emergencia.
La propuesta apunta a que las escuelas se conviertan en espacios cardioasistidos, donde la rápida intervención marque la diferencia. “Es mejor actuar que no hacer”, remarcan desde el equipo organizador.
El programa está coordinado por la Mirna Bottazzi, secretaria de Salud y Familia del municipio, junto a Diego Stanli, enfermero del SAME y profesor de la Cruz Roja, quienes lideran las capacitaciones y prácticas en territorio.