
“Recibir cabello es un honor. Darle forma a algo que va a llevar tanta esperanza… cada mechón, cada donación tiene su historia y eso nos queda en el corazón y nos da muchas fuerzas para seguir adelante”, expresó Edith Buyatti, presidenta de la asociación.

El banco de pelucas nació el 7 de julio de 2022 y, según contó Buyatti, el crecimiento de la iniciativa superó todas las expectativas. “Estamos felices de lograr que San Nicolás tenga el banco de pelucas”, sostuvo.
Desde la entidad explicaron que para donar cabello se necesita un mínimo de 25 centímetros, aunque cuanto más largo sea, mejor. Además, debe estar limpio y cuidado, aunque puede estar teñido. Todo el material recibido es trabajado por el equipo de voluntarias para transformarlo en pelucas destinadas a pacientes oncológicas.

Uno de los momentos más movilizantes ocurre durante la entrega. “Cuando entregamos una peluca son sentimientos,hay que estar ahí para poder entenderlo. Es hermoso que cada vez que se la pongan sientan un pedacito de normalidad y de ellas mismas otra vez”, relató emocionada.
La reacción de las pacientes es, según describen, inmediata. “Es verle las caras cambiadas, iluminadas, la mirada, es increíble lo que te puede llegar a cambiar una peluca y verte bien nuevamente”, señaló Buyatti. Muchas personas llegan al taller atravesadas por la angustia, pero se van distintas. “La mayoría viene triste, desconsolada, y se va con una sonrisa y otra mirada. Es increíble lo que se logra”, agregó.

Además del trabajo artesanal, el espacio busca brindar contención emocional. “Tratamos de que se olviden de su enfermedad esos minutos que están con nosotras. Jugamos con las pelucas para que se sientan cómodas y acompañadas”, explicó. El proceso finaliza con el trabajo de voluntarias peluqueras que adaptan cada peluca para que las pacientes puedan sentirse identificadas con su imagen.
Actualmente, Latidos Rosa recibe personas no solo de San Nicolás, sino también de Córdoba, Rosario, Entre Ríos y Buenos Aires. Incluso colaboran con LALCEC, enviando pelucas para pacientes de esa ciudad.

Sin embargo, sostener el proyecto no siempre es sencillo. La asociación enfrenta dificultades económicas vinculadas a los insumos y también a la necesidad de contar con un espacio propio. Hasta fin de mes continuarán funcionando en el Club Sportivo Nicoleño, ubicado en Maipú 164, los jueves de 13:30 a 16:30. Pero desde junio comenzarán una nueva etapa en un espacio cedido por el Rotary Club, en Nación 340, local 15.
“Nuestro sueño es tener un lugar propio y no pierdo las esperanzas de poder lograrlo”, afirmó Buyatti.

Finalmente, dejó un mensaje a la comunidad nicoleña para seguir acompañando la causa: “Que no tengan miedo de donar su cabello, porque en ese acto se da vida y confianza a quien más lo necesita”. Además, invitó a colaborar asociándose a la entidad mediante una cuota mensual de 2.000 pesos, destinada a sostener la confección solidaria de pelucas y el acompañamiento a pacientes oncológicas.