Todo puede pasar en las cruciales elecciones que comenzarán el lunes próximo en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM): se votarán las autoridades de las 54 seccionales de todo el país y luego, el 18 de marzo, se elegirá la nueva conducción nacional de uno de los principales gremios industriales del país, de unos 200 mil afiliados, pero con un poder de fuego menguado respecto del auge de la “patria metalúrgica” en los años 70.
Pero, en rigor, lo más importante que puede suceder gira alrededor de Abel Furlán, el titular de la UOM, que en la votación que habrá entre el lunes y el miércoles pondrá en juego su cargo de secretario general de la Seccional Campana-Zárate ante una lista opositora que encabeza su ex aliado Angel Derosso.
Hace 30 años que no se presentaba una lista disidente en esa seccional y en noviembre pudo oficializarse, con la expectativa de capitalizar, según el candidato opositor, el “gran malestar” de los afiliados metalúrgicos: “No tenemos salud, vivienda, educación, esparcimiento -dijo- y ni hablar del salario y el salario básico de convenio del metalúrgico es paupérrimo”.
Además, un líder histórico que tiene garantizada una nueva reelección es Naldo Brunelli, titular de la Seccional San Nicolás, ya que participará de las elecciones sólo la lista que encabeza. Hoy, secunda a Furlán como secretario adjunto a nivel nacional y es dirigente de los metalúrgicos desde 1973.
Las elecciones de la UOM nacional son indirectas: en los comicios de las seccionales también se votan los 220 delegados al colegio electoral que el 18 de marzo elegirá la nueva conducción. En esa instancia tienen un peso determinante las seccionales Capital, la más poderosa del país, que aporta 27 congresales, y Avellaneda, 21.