En las instalaciones del Hotel 13 de Julio en Mar del Plata, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) llevó a cabo el miércoles un nuevo Congreso Nacional de Delegados. Entre la aprobación de la memoria y balance, el debate de las bases se centró en la parálisis de las fábricas y el deterioro constante de los salarios producto de las medidas económicas del gobierno de Javier Milei.
En diálogo con Mundo Gremial, el titular del gremio, Abel Furlán, trazó un crudo diagnóstico sobre la desindustrialización y adelantó que la organización se prepara para un escenario de alta conflictividad social.
Furlán señaló que el modelo económico vigente está destruyendo el corazón productivo del país. “En el debate del contexto político que vive la Argentina, no escapó a la agenda nuestra el hecho del proceso de desindustrialización que estamos viviendo y que está golpeando muy fuertemente a nuestra actividad, haciendo perder la empleabilidad”, afirmó el dirigente.
Las cifras que maneja el sindicato son críticas y reflejan un desplome acelerado de la actividad. “Ya hemos perdido desde que asumió el gobierno de Milei casi 28.000 puestos de trabajo”. Según su visión, este fenómeno responde directamente a la política de comercio exterior del Ejecutivo nacional: “Eso también tiene mucho que ver con la apertura de la economía, donde cada vez llegan más container con productos terminados, destrozando todo el aparato productivo de la República Argentina”.
Uno de los puntos de mayor fricción es la negociación paritaria, la cual se encuentra virtualmente empantanada por el techo del 2% que fija la Secretaría de Trabajo. Furlán denunció, en ese sentido, que se está utilizando el sueldo de los trabajadores como una herramienta de disciplina económica. “Están difíciles (las paritarias) porque hay un gobierno que tiene muy en claro el ancla sobre los salarios para aligerar la inflación”, explicó.
El dirigente reforzó este punto con los recientes datos sobre la inflación publicados por el INDEC: “El 3,4% (de inflación) por encima del 2% que tiene como pauta la Secretaría de Trabajo de Nación, hace que la pérdida del poder adquisitivo se profundice”. Con este marco subrayó que “no se puede seguir sosteniendo una realidad económica con los salarios de hambre que estamos imposibilitados (de mejorar) por las condiciones que impone el gobierno”, apuntó.
Advirtió que la crisis se convirtió en un problema de subsistencia para las familias metalúrgicas. “Hoy en la Argentina para cubrir las necesidades básicas tiene que ganar 2 millones 800 mil pesos”, remarcó Furlán.
En ese sentido, el dirigente cargó contra la responsabilidad de las cámaras empresarias del sector: “Claramente los empresarios están abusando y están aprovechando esta coyuntura que les permite el gobierno, de no permitir que los salarios se recuperen”. Asimismo, agregó que “podremos atender las situaciones que hoy vive el sector de la producción y del trabajo, pero hay necesidades que los trabajadores tenemos que cubrir… hay una responsabilidad social del sector empresario que va a tener que empezar a asumir para que los trabajadores podamos tener una vida digna”.
Ante la intransigencia que demuestran el gobierno y las cámaras empresarias, Furlán confirmó que la UOM retomará las medidas de fuerza, en una profundización de su plan de lucha. “Nosotros decimos que el plan de lucha tiene que tener como medida principal el paro. El paro, la medida de fuerza tiene más vigencia que nunca. Es la única herramienta que hemos tenido históricamente los trabajadores”, sentenció.
Además, destacó que el gremio no seguirá ese camino en soledad, sino que apuesta a la unidad transversal a través del Frente de Sindicatos Unidos (FRESU). “El 1° de mayo vamos a estar juntándonos con 1600 delegados para discutir un programa para no solamente tratar de que los compañeros sean parte de esa construcción, sino de cara a la sociedad para que se comprendan que sin trabajo no va a haber posibilidades de que nuestra sociedad pueda tener un proyecto de vida”, adelantó.
Finalmente, Furlán lanzó una advertencia política al gobierno y afirmó que “no vamos a quedarnos de brazos cruzados hasta que venga un político o venga el Mesías a decirnos cómo tienen que ocurrir las cosas… Lo vamos a tener que resolver nosotros. Y eso es con disputa, eso es con pelea, eso es con lucha, no hay otro camino”, concluyó.
Fuente: Mundo Gremial