Las principales compañías de combustibles del país aplicaron esta semana aumentos de entre el 2,5% y el 5% en los precios de la nafta y el diésel. Por el momento, YPF no trasladó la suba a sus surtidores.
Los incrementos fueron implementados por Raízen, que opera las estaciones Shell, Axion y Puma, y se producen en un contexto de fuerte aumento del precio internacional del petróleo.
YPF, que concentra más de la mitad del mercado de combustibles, decidió mantener por ahora sus precios y evaluar la evolución del valor del crudo y del nivel de demanda antes de definir una actualización.
Según informó Clarín, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó que la compañía mantiene un esquema denominado “buffer”, mediante el cual busca evitar trasladar inmediatamente a los consumidores las variaciones del precio internacional del petróleo.
El precio del barril de Brent, referencia internacional, se encuentra por encima de los 100 dólares, en un escenario marcado por la volatilidad de los mercados internacionales y el conflicto en Medio Oriente.
En los surtidores de la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper de YPF ya supera los $2.100 por litro, mientras que en otras compañías se ubica por encima de los $2.200. Los valores pueden variar según la localidad, la estación de servicio y el tipo de combustible.
Los aumentos llegan además en un contexto de menor consumo de combustibles. Durante julio, las ventas registraron una nueva caída interanual, aunque mostraron una leve recuperación respecto del mes anterior.
El impacto de las nuevas subas también comienza a sentirse en el bolsillo de los automovilistas, ya que el combustible constituye uno de los principales gastos vinculados al transporte.
Fuente: Clarín.