
La Universidad de Buenos Aires (UBA) volvió a marchar por el financiamiento. Esta vez lo hizo con una marcha de velas que salió desde Plaza Houssay, rodeada por la Facultad de Ciencias Económicas, Ciencias Médicas, Odontología y Farmacia, y se dirigió hacia Tribunales.
A diferencia de la última Marcha Federal Universitaria, en octubre pasado, cuyo acto central frente al Congreso terminó antes de lo previsto en medio de la lluvia y de varios incidentes, la marcha universitaria de esta noche se desarrolló de manera pacífica.
“Yo soy docente y no docente y, como todos, hago pluriempleo. Pero tengo compañeras que solo son no docentes y realmente no llegan a fin de mes. Yo tengo varios ingresos, voy sumando, tampoco me sobra, pero hay gente que está en peores condiciones”, dijo a LA NACION Gabriela Espinoza, docente de la Facultad de Medicina desde hace 28 años.
“Veo mucha violencia. Yo soy antiviolencia; hacemos estas marchas tranquilas. Me parece que la educación es lo principal. Si los que tenemos trabajo estamos así, no puedo imaginar los que no tienen. Yo creo en insistir por esta vía tranquila, con educación, con respeto. Yo tengo valores; no estoy identificada con un partido”, agregó.

Pasadas las 17, la plaza comenzó a poblarse de pecheras verdes.
Los miembros de la Asociación de Docentes y del Personal de la UBA (Aduba y Apuba) fueron los primeros en llegar. Cerca de las 18 empezaron a caminar por Paraguay hacia Plaza Lavalle.
Frenaron en el Palacio Sarmiento, sede de la Secretaría de Educación, donde cantaron el himno nacional argentino.
“Defendamos la UBA”, decía la bandera negra que encabezó la columna ya varias marchas.
“Estamos mal, estamos muy mal. Cobramos muy poco y cada vez estamos peor”, dijo a LA NACION Natalia. Es no docente y trabaja hace 12 años en el rectorado.
“La única forma de conseguir algo es movilizarnos, pero no estamos consiguiendo nada. No hay respuestas. Parece que se ríen de nosotros en la cara. A veces somos un montón, a veces somos pocos. Pero es la forma que tenemos”, dijo. Y cerró: “Estamos tristes y hay mucho desgaste. El ambiente es muy triste”.
Allí habían montado una clase abierta. Había un pizarrón, bancos y, pasadas las 19, empezaron a prender velas, que se apagaron rápido. No llegaron a durar una hora; antes de las 20.30, cuando ya no quedaba nadie, el personal de seguridad de la Corte Suprema las apagó y las retiró.
”Infectan las redes con trolls diciendo que las universidades no se auditan. Eso es falso. Las universidades tienen auditorías internas y están auditadas por la Auditoría General de la Nación”, sostuvo Manili. Fuente: La Nación